Páginas

jueves, 28 de mayo de 2015

P. AULAGNIER: ALABANZAS PARA LA NEO-FSSPX Y OFENSAS PARA LA RESISTENCIA


Los traidores Aulagnier y Rifán con Mons. Castrillón





El P. Aulagnier es miembro del GREC y fue expulsado de la Fraternidad por apoyar el acuerdo traidor de Campos. Fundó, junto con otros sacerdotes, el Instituto del Buen Pastor, incorporado a la Roma conciliar.

FUENTE (extracto de la entrevista)

El P. Aulagnier, ahora director del seminario del Instituto del Buen Pastor en Courtalain, responde algunas preguntas de Présent.

—Padre, háblenos del seminario del cual usted es director.

—Yo he sido nombrado para el seminario San Vicente de Paul por Dom Forgeot, abad emérito de Fontgombault. Yo sabía la dificultad de la obra. Formar jóvenes sacerdotes ¡que hermosa misión! Pero también ¡qué carga! Yo fundé y dirigí el distrito de Francia de la FSSPX durante 19 años, por lo que llego con una cierta experiencia. A pesar de la tarea tan pesada, no me arrepiento. Me gustan los seminaristas, su entusiasmo, su frescura, su fe, su piedad, su juventud. El P. Laguérie, que permanece con nosotros en la casa general, es un valioso apoyo. Tiene una alegría de vivir que se contagia.
Debo decir que el ejemplo de Mons. Lefebvre, en la dirección de su seminario de Econe, me sirve mucho. Él era un modelo de paciencia y de fuerza. Lo que no le impidió traicionarlo desertando de la FSSPX para someterse a Roma.

—En lo que podríamos llamar « la galaxia tradi », la Fraternidad San Pio X tiene futuro en su opinión?

—Creo que la FSSPX tiene todavía un grandísimo papel que desempeñar en la Iglesia. Es una fundación de una gran solidez. Con sus prioratos, sus escuelas primarias y secundarias, con sus numerosas familias, con sus sacerdotes y sus hermanos muy numerosos, todavía escucharemos hablar de la FSSPX durante mucho tiempo. Mons. Lefebvre la protege desde el cielo. Y pese a todo eso, usted desertó. Incoherencia típica de liberales. Y no son los pocos « alborotadores » quienes la destruirán. Un traidor calumniando a la Resistencia y alabando a la Neo-FSSPX. Eso prueba algo. Cuando ya no escuchemos hablar de estos pocos, la FSSPX seguirá existiendo y conservará la misa tridentina y la doctrina de siempre. Ella terminará por encontrar una solución con Roma. El liberal cree que la FSSPX está en falta por ser canónicamente irregular. Lo mismo piensa Mons. Fellay.
Desde hace mucho tiempo pienso que es necesario que ella «normalice» su situación canónica con Roma. Esta normalización se hará tal vez con el papa Francisco. Yo digo “normalización”. Durante mucho tiempo ha habido confusión respecto a esta palabra, incluso en el nivel más alto de la FSSPX. "Normalización" no significa “ralliement”. ¿Cómo quiere usted unirse a la Iglesia “conciliar” y a los obispos de hoy en día? Es precisamente lo que usted hace. Su actitud durante los acontecimientos del 11 de enero de 2015 son suficientes para permanecer en la reserva. Pero nada impide la “normalización” de una situación canónica, pues el Vaticano la quiere. Y como dije en mi libro “Plaidoyer pour l’unité” (Alegatos por la unidad), es peligroso permanecer demasiado tiempo lejos de la autoridad “legítima”. Lo peligroso es ser infiel a Dios buscando acuerdos traidores con la Roma hereje y apóstata.

— ¿Cuál es su sentimiento sobre la situación de la Iglesia? ¿Sobre las recientes declaraciones del papa Francisco, un poco precipitadas?

— Este papa es muy « original ». El liberal teme decir “modernista”, “hereje”, “escandaloso”, “cismático”; calificativos más exactos que “original” para el nefasto Francisco. El liberal es un cobarde y un maestro en el arte de la diplomacia. Su actitud en el último sínodo me escandalizó profundamente. Quiera el cielo que él pueda recuperar el control en el próximo sínodo de octubre. Él debe conservar la fe. El Espíritu Santo no le ha sido dado para otra cosa. No me gusta su actitud respecto a los Franciscanos de la Inmaculada. Él no debió retractar el Motu Proprio de Benedicto XVI que restauró la misa tridentina para quien quisiera, previa autorización de los superiores. No me gustó su declaración sobre la “libertad de conciencia” que sostuvo con el periodista ateo italiano de La República. Lo que al liberal le guste o le disguste es irrelevante. Lo que importa es la verdad o la falsedad objetivas de lo dicho o la bondad o maldad objetivas de lo hecho.