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miércoles, 25 de diciembre de 2013

EL “ESPÍRITU DE LA NAVIDAD” O CÓMO EL PODER MEDIÁTICO JUDÍO COMBATE LA NATIVIDAD DE CRISTO CON EL MALDITO “PAPÁ NOEL”



No habiendo podido eliminar esta fiesta tan arraigada en Occidente, la astucia serpentina de los enemigos de siempre del Salvador decidieron falsificarla, lo cual es una forma de ir acabando con la misma de una manera más lenta pero no por ello menos ofensiva. No otra cosa han estado haciendo con la Iglesia a partir de su victoriosa ocupación con el Vaticano II. Esa es la tarea del diablo hoy día, como decía el Padre Castellani: la falsificación de lo religioso. Mencionamos al judaísmo o talmudismo porque es claro que no hay otro antagonismo y el poder financiero y mass-meditático mundial corre por su cuenta y en sus manos ha extendido esta barbarie de fin de año no sólo por Occidente sino en el mundo entero, para entera satisfacción de la Sinagoga. Desde el cine de Hollywood, la televisión, la industria discográfica y la prensa, se ha esparcido esta ofensiva anticristiana cada vez más contundente que tiene por protagonista a un benévolo y bonachón personaje que muchos que se dicen cristianos adoptan para no ser menos que los otros, con un candor nada inocente, por cierto. Papá Noel trae regalos para los niños y libera a los “adultos” de dar explicaciones que los comprometan personalmente en sus vidas: aceptan el “misterio” falso, pues falsas se han vuelto sus vidas. Una alegría falsa que debe justificar la fiesta: ahí aparece el personaje del disfraz y la barba blanca.




No es mucho el material rescatable que puede encontrarse en la Internet respecto de este tema de “Papá Noel” o “Santa Claus”, el cual o se limita a ver su tan evidente sentido comercial, o se lo quiere “cristianizar” aludiendo a un remoto origen en San Nicolás de Myra. Pero en su mayoría se encuentran pseudo-informes que demonizan la Navidad en sí, surgidos de estrafalarios conspiranoicos o de bien aceptados y promovidos agentes del desorden y la mentira. No faltan los que se oponen a la Navidad porque piensan que se trata tan sólo de “Papá Noel” y una movida comercial. Hay ignorantes para todos los gustos.

Algunas indicaciones señalan que este personaje es surgido de un remoto origen pagano es los países nórdicos (en Escandinavia Santa Claus es llamado Jultomten o Julenissen, en alusión a la fiesta pagana de Yule, el solsticio de invierno, sobre la cual instaló la Navidad el cristianismo) y luego retomado por los protestantes (con el nombre de Sinterklaas), fue llevado a Estados Unidos por los holandeses que se asentaron en Nueva Amsterdam (hoy Nueva York, centro del Judaísmo mundial) en 1624. Según un informe, “fue el escritor norteamericano Washington Irving quien transformó al protagonista de la leyenda de Sinterklaas en Santa Claus. Este personaje realmente es de origen norteamericano. Su aspecto comenzó a cobrar la apariencia actual en la segunda mitad del siglo XIX, con las ilustraciones del dibujante norteamericanoThomas Nast. En 1863, la revista Harper's Weekly publicó una ilustración donde Nast le da a Santa Claus el perfil que conocemos. Estas imágenes fueron sucediéndose y se popularizó el color rojo de la vestimenta de Santa Claus a partir de una ilustración de tarjeta navideña de 1885, ganando de mano al verde traidicional de Father Christmas. El caballo blanco se convirtió en el trineo tirado por renos y los Zwarte Pieten de Sinterklaas se transformaron en duendes o gnomos”.

Ahora bien, el hecho de que un personaje que simplemente podría ser una figura ficiticia para distraer con sus aventuras a los niños –como pudo haber sido la serie de relatos que sobre el mismo escribiera Tolkien para sus hijos, si de tratarse sólo de ello fuera, lo cual deberían aclarar los especialistas en la materia-, que ese personaje se haya convertido en la referencia principal de la fiesta religiosa más importante de los cristianos junto con la Pascua de Resurrección, indica claramente la intencionalidad destructiva con que se emplea esta figura que reemplaza ahora para las grandes masas –tengan o no religión- al Redentor (eso mismo puede verse en los videos que anexamos a este artículo).




Una simple comparación nos permitirá advertir el carácter simbólico de que viene adosado este personaje siniestro:

-Papá Noel es representado en una figura de anciano de barba y cabellos blancos, la imagen característica que a partir del Renacimiento se le dio en la pintura a Dios Padre (cfr. v.gr. la Capilla Sixtina). En la fiesta en la cual los cristianos celebramos la llegada de un Niño, el mundo anticristiano nos ofrece un anciano. Probablemente para burla tanto de Dios Hijo como de Dios Padre.

-El Hijo de Dios vino (bajó) a nosotros a través de la Purísima Virgen María, el acueducto inmaculado por donde nos vienen todas las gracias. Papá Noel viene (baja) a nosotros introduciéndose por el conducto de una chimenea, lugar sucio si los hay. Al respecto leemos en el citado informe: “la chimenea tiene connotaciones demoníacas o hechiceriles, como todo lo relacionado con el fuego. El simple hecho de utilizar la chimenea como entrada a una casa alude a una intromisión no deseada. No en vano, el hechicero moderno más famoso, Harry Potter, viaja de chimenea en chimenea con ayuda de los "polvos flu" (flue es chimenea en inglés). Que Santa Claus descienda por una chimenea en pleno invierno —o sea, con el fuego encendido— sugiere que es inmune a él, como el diablo. Hasta el mismo lugar de residencia de Santa Claus —el Polo Norte o Finlandia— habla de su carácter demoníaco: en la literatura, el diablo suele ser descrito como extremadamente frío —lo que quizá le permite soportar el calor del infierno”.

-Los Pastores primero y los Reyes Magos después fueron a ofrecer su adoración y sus regalos al Niño Dios. Al revés, Papá Noel nos viene a agasajar a nosotros. No trae regalos a los niños porque representen al Niño  Jesús (puesto que los padres no enseñan a sus hijos a adorar al Niño Jesús), sino porque los niños se merecen esos regalos por haberse portado bien. Esos regalos se han pedido mediante una carta. Es una celebración dirigida hacia el hombre. El hombre se festeja a sí mismo.

-Como un dios, Papá Noel sabe si un niño se portó o no bien (lleva un libro donde registra esto, ¡el libro que registra nuestras acciones!). Conoce las intenciones de los niños de todo el mundo. Aparece misteriosamente sin que los niños lo puedan ver. Es anunciado no por profetas, no por ángeles, sino por los medios de comunicación y por los padres de los niños, de su pronta llegada.

-El Niño Jesús aparece con su llanto, ofrecido a la Justicia Divina por nosotros. Papá Noel hace su aparición ante todos con una risa diabólica (“ho-ho-ho”).

-Papá Noel se sienta en un trono como un rey, para recibir allí a los niños y escuchar sus pedidos. “Dejad que los niños vengan a Mí”, decía Nuestro Señor. En Isaías 6, 1 el Profeta ve a Dios en forma humana sentado en un trono real.

-N.S. Jesucristo fue carpintero. Papá Noel es carpintero que fabrica juguetes.

-N. S. Jesucristo nos trae la alegría de nuestra Redención. Papá Noel trae una alegría materialista y pueril: los regalos y demás cosas consumibles.

-Si Dios se mueve en el mundo a través de sus Apóstoles que llevan su Palabra por la Iglesia (simbolizada en un barco), Papá Noel se mueve llevado por renos y en un trineo, aunque lo hace volando, sin necesidad de tocar la tierra.

-Papá Noel viste de rojo, al igual que el Mesías según el Apocalipsis 19,13 e Isaías 63, 1-6 (un manto empapado de sangre).

-Nuestro Señor anunció que volvería como ladrón en la noche, por lo que había que velar (Mt. 24, 43-44). Papá Noel entra  a las casas como un ladrón sin anunciarse por la noche, aunque hay que estar atento a su llegada.

-“Y dio dones a los hombres” (Efesios 4, 8). Papá Noel también trae dones a los hombres.

-Si Nuestro Señor es el Príncipe de la paz, Papá Noel es presentado como alguien que trae el espíritu de paz y concordia en el mundo.

Puede que haya otras características que le han dado a este farsante personaje como atributos de una falsa santidad y espíritu bienhechor de la humanidad. Pero hasta aquí creemos que es suficiente para darnos cuenta de cómo el espíritu maligno no descansa en tratar de deshacer la obra de Cristo en el mundo. En la medida en que las sociedades se descristianizan –debido en mayor medida a la falsificación de la Religión Católica- entonces estas formas culturales de sometimiento servil continúan su avance, bajo una pátina de risas y juguetes, de amabilidad y sonrisas, con un mensaje “humanista” desprovisto de todo sentido trascendente o crístico.




Menciona Pablo Marini una película emblemática que permite entender bien este diabólico espíritu diseminado por los mass-media y aceptado por la gran mayoría. Se trata de “Milagro en la calle 34” (en su versión más nueva), la cual “pretende hablar del “espíritu navideño” pero muestra una  “absoluta falta de mención a Cristo y lo cristiano (solo unas vagas y confusas referencias a “la Iglesia”) y terminando con el diálogo más importante entre Papá Noel y uno de los protagonistas principales, la señora Walker, que culmina en esta frase totalmente contraria al verdadero espíritu navideño. Hablando de sí mismo “Santa Claus” le dice: “Soy un símbolo de la capacidad humana para suprimir el egoísmo y las tendencias hostiles que controlan la mayor parte de nuestras vidas”. Nada más equivocado. No hay tal capacidad humana. No hay tal capacidad para salvarnos de nosotros mismos. Si el Evangelio quiere decir “Buena Noticia”, “Buena Nueva”, es porque previamente hay una Mala Noticia. Y esta es la de que el hombre no puede salvarse de su condición humana y de su miseria por sí mismo. Todos los totalitarismos y naturalismos lo han intentado y han fracasado miserablemente. La reacción del hombre autosuficiente de hoy frente al auténtico espíritu cristiano de la Navidad se parece a la de un joven atlético de 20 años al que se le dijera: “¡Te regalamos un transplante de corazón! Pero tenés que hacértelo ahora”. Su mirada, mezcla de asombro y terror, nos hablaría de su total rechazo. El hombre moderno se cree capaz de sanarse o sencillamente se considera sano. “Ningún Niño Dios tiene que venir a curarme de nada. En todo caso para eso tengo al psicoanálisis o a la new age”. Por eso, quizás, por haber olvidado o ignorado el verdadero sentido de esta fiesta, muchos se sorprenden a sí mismos hallándose tristes en Navidad. Y no entienden lo que les pasa”. Y para acallar esa tristeza, se encierran en un círculo vicioso de consumo y autosatisfacción que nunca se detiene y que no tiene ningún mensaje que lo contradiga, porque desde Roma se les da un mensaje parecido, aunque afectado de espiritualidad cristiana. No queda otra que romper con el mundo y buscar con humildad el único refugio, ese que nos recuerda un pequeño pesebre, olvidado en un rincón de la casa, que nos habla si dejamos de darle la espalda.





En esta imagen puede verse una imagen casi subliminal que aparece en el spot publicitario de abajo de Coca-Cola: así como Santa Claus maneja el mundo a voluntad, también lo maneja a Cristo, que aparece en el margen inferior derecho de la imagen.





Al final de esta publicidad se ve en el último vagón de un tren que se va lo que parece ser un pesebre navideño, ya innecesario.

En este spot Papá Noel da lecciones de moral a los hombres, para ser "buenos" y entender el espíritu navideño.

Afiche colocado en Times Square, N.Y. el año pasado: "Mantener la Navidad (Papá Noel) destruir el mito (Jesucristo)."

La Navidad según la revista judía Siete Días.

Debajo, algunas de las imágenes que difunden los medios de difusión sobre la "celebración de la Navidad" en el mundo (Filipinas, Japón, México, Corea del Sur, Estados Unidos, China, Nepal, Chile, Bolivia, Líbano, etc).