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miércoles, 22 de mayo de 2013

LOS CAMBIOS SÚBITOS DE MONSEÑOR FELLAY.- POR ADRIEN LOUBIER- SOUS LA BANNIÈRE.





El 30 de junio de 1988, Monseñor Lefebvre afrontaba la excomunión fulminada por la Roma modernista salida del Vaticano II, por el motivo de las consagraciones episcopales. El salvó de esta forma su obra asegurando la perennidad de la FSSPX.

Pero algunos sacerdotes ordenados por Monseñor Lefebvre, se separaron de él y se adhirieron a la iglesia conciliar para fundar la “Fraternidad San Pedro” (los padres Bisig –Suiza, Coiffet –Francia y Bauman –Suiza.

Gracias al “Courrier de Tychique” y  uno de sus numerosos corresponsales, nos enteramos de la reacción de uno de los cuatro jóvenes obispos, entonces superior del distrito de Suiza, desolado por la defección de los citados sacerdotes. El dirigió una carta a los sacerdotes de distrito.

Les ofrecemos los principales pasajes de esta carta a nuestros lectores.

Es de Monseñor Fellay.

“Una noticia muy triste me llegó ayer por la tarde: dos sacerdotes suizos de la FSSPX nos han dejado definitivamente y un tercero está a punto de seguirlos. Ellos no tienen la intención de “continuar” la Fraternidad, la cual, según ellos, se encuentra actualmente sin cabeza (…)

“Como se podría esperar, Roma «toma el paquete» en su operación de recuperación y de división (…). Se les pide simplemente firmar el protocolo del 5 de mayo y su fidelidad a la Santa Sede, el reconocimiento de que Monseñor Lefebvre está en cisma y se les promete la erección de la Fraternidad San Pedro, la cual será de derecho pontifical y cuyos estatutos no son otros que los de nuestra Fraternidad (…)

“A pesar de todas las lecciones del pasado, nuestros queridos y desafortunados cofrades mencionados se dejaron atrapar en la trampa, una bella trampa, hay que reconocerlo, y desgraciados, se hacen instrumentos de división (…). La trampa está muy bien montada: ¡sepárense de Monseñor Lefebvre a quien ustedes le deben todo, les acordaremos lo que ustedes deseen, pero sométanse a nosotros que promovemos el ecumenismo, una nueva visión del judaísmo y del islam, los derechos del hombre y la nueva misa, los nuevos catecismos y el nuevo derecho canónico! ¿Quién no ve que esta empresa va a fracasar? Tarde o temprano, habrá confrontación entre la autoridad romana y los miembros de la Fraternidad San Pedro… y ¿quién cederá? No es difícil predecirlo… Habrá bastantes lágrimas en este camino (…)

Nuestros aventureros ¿han abandonado ya lo que aprendieron en el seminario?  ¿O no se dan cuenta qué se les espera en la primera curva?”.


Sin embargo, desde los años 2000, Monseñor Fellay y su Consejo han establecido diálogos con la Roma modernista, en los cuales ciertos aspectos pudieran recordar los antiguos diálogos precursores de la fundación de la Fraternidad San Pedro.

Pero Monseñor Fellay parecía mantener la línea del fundador de Ecône. El 8 de diciembre de 2003, todavía dijo, en la Carta a los amigos y benefactores:

“Una nueva reunión interreligiosa tuvo lugar en Fátima a principios de octubre (…)  No dejamos de preguntarnos cómo un acuerdo sería posible en tales circunstancias. ¿Cómo podríamos dejar pasar en silencio tales aberraciones? Nosotros rechazamos cualquier acuerdo diferenciado, afirmamos la contradicción entre lo verdadero y lo falso y nuestra firme voluntad de no tener “nullam partem” en semejante empresa ya que, sencillamente, queremos seguir siendo católicos. Es con horror y repugnancia que nos alejamos de esa manera de considerar la Iglesia y de vivir en “comunión”. ¿Cómo puede pretenderse que la “Roma” modernista haya cambiado, que se haya vuelto favorable a la Tradición? ¡Cuántas ilusiones!”.

Y el 18 de junio de 2004, Monseñor Fellay, en su Carta a los amigos y benefactores, declaró:

“Tanto como la autoridades romanas permitan hacer semejantes abominaciones, o peor, las apoyen, se alejan de todo acuerdo posible con la tradición. Nunca nos plegaremos ante tales afrentas hechas a nuestra Madre celestial, a la Madre de Dios. A veces nos preguntamos si no es sólo la fe lo que se ha perdido, sino también el sentido común. Deus non irridetur. No hay que burlarse de Dios”.

Pero en los últimos años, el tono y la naturaleza de las declaraciones del mismo Monseñor Fellay cambiaron. Hasta el punto de estar en oposición “per diametrum” con lo que acabamos de recordar.

Acá una muestra de su nuevo estilo:

Así por ejemplo en Flavigny el 2 de septiembre de 2012 :

“El hecho de ir a Roma no quiere decir que estemos de acuerdo con ellos. Pero es la Iglesia. Es la verdadera Iglesia. Rechazando lo que no es bueno, no hay que rechazar todo. Ella sigue siendo la Iglesia una, santa, católica y apostólica”.

Esto contradice de lleno lo que dijo el fundador de Ecône: “Esta historia de la Iglesia visible de Dom Gérard y M. Madiran es infantil. Es increíble que se pueda hablar de Iglesia visible para designar a la Iglesia conciliar por oposición a la Iglesia católica que intentamos representar y continuar”.

El mismo Monseñor Fellay afirmó el 11 de mayo de 2012:

“El Concilio debe ser colocado en la gran tradición de la Iglesia, que debe ser comprendido en acuerdo con ella. Estas son declaraciones con las cuales estamos completamente de acuerdo, entera, absolutamente”

Igualmente, el 5 de junio de 2012 en Saint Joseph des Carmes:

“Toda la Tradición de la fe católica debe ser el criterio y la guía para el entendimiento de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el cual a su vez, ilumina ciertos aspectos de la vida y la doctrina de la Iglesia, implícitamente presente en ella, y aún no formulados.”

Sin olvidar que, ya en 2011, el mismo Monseñor Fellay afirmó a un periódico Suizo (La Liberté) que: “Esto da la impresión de que nosotros rechazamos todo el Vaticano II. Nosotros lo conservamos en un 95%”.

(Lo que permitiría combinar en la cocina, en la sopa, un 5% de veneno para ratas…)

Podríamos continuar… Pero conviene agregar a estas declaraciones los «no dichos» y las «acciones».

Los no-dichos, como la desaparición de los sitios de la Fraternidad de ciertas exposiciones doctrinales de las más importantes. O la ausencia cada vez más marcada de las críticas sobre la nueva misa o sobre el Concilio (aunque sea el 5%). O los secretos celosamente guardados sobre las conversaciones entre Menzingen y la iglesia conciliar…

En cuanto a las acciones, son conocidas: Un obispo lanzado a la calle de manera escandalosa, basados en un código de derecho sobre una obediencia a un superior de su congregación, ¡el cual excluye dicha obediencia por su papel de Obispo! Y los otros dos obispos reducidos al silencio en el nombre de la misma obediencia que no se les debe. Y ahora tres sacerdotes entre los más firmes, confinados en prisión y sometidos a juicio…

Todo esto son demasiadas cosas.

¡Demasiadas para que reine la confianza!

Adrien Loubier