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martes, 14 de mayo de 2013

FRANCISCO: “JUDAS, LA POBREZA COMO IDEOLOGÍA”





EL BESO DE JUDAS (GIOTTO)

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Bergoglio recordó la crítica del apóstol hacia la Magdalena, que ungía los pies de Jesús: «El ideólogo no sabe qué es el amor». Además volvió a citar al diablo que nos «tima siempre»

ANDREA TORNIELLI 05/14/2013
CIUDAD DEL VATICANO

«El ideólogo no sabe qué es el amor, porque no sabe darse». Lo dijo el Papa Francisco durante la misa que celebró hoy por la mañana en la capilla de la “Domus” Santa Marta, en la que participaron un grupo de empleados de los Museos Vaticanos y algunos del Pontificio Colegio Portugués. Como siempre, una síntesis de la homilía fue publicada por la Radio Vaticana.

Si verdaderamente queremos seguir a Jesús, indicó el Papa, debemos «vivir la vida como un don» para ofrecer a los demás, «no como un tesoro que hay que guardar». Hablando sobre la contraposición entre la vía del amor y la del egoísmo, Francisco citó las palabras de Jesús: «Nadie tiene un amor más fuerte que este: dar su vida». Pero el Evangelio del día nos demuestra también otro ejemplo, el de Judas, «que tenía justamente la actitud opuesta», y que «nunca entendió que es un don».

«Pensemos en aquel momento de la Magdalena –dijo el Papa–, cuando lava los pies de Jesús con el nardo, tan caro: es un momento religioso, un momento de agradecimiento, un momento de amor. Y él se aleja y hace una crítica amarga: “¡Pero esto lo podríamos usar para los pobres!”. (¿Pero cómo, no habló Francisco de hacer una “Iglesia pobre para los pobres”? ¿No desmanteló el ornato de la liturgia, no se dejó los viejos y gastados zapatos, no desdeñó la cruz de oro y tantas otras cosas porque debía ser “pobre”? ¿Y ahora?) Esta es la primera referencia que yo he encontrado en el Evangelio de la pobreza como ideología. El ideólogo no sabe qué es el amor, porque no sabe darse».

Judas, observó Francisco, estaba «alejado en su soledad» y esta actitud del egoísmo creció «hasta la traición de Jesús». El que ama, añadió el Papa, «da la vida como don»; el egoísta, en cambio, «cuida su vida, crece en este egoísmo y se convierte en un traidor, pero siempre solo». Mientras quien dona su vida «por amor, nunca está solo: siempre está en comunidad, está en familia». Por lo demás, advirtió Bergoglio, quien «aisla su consciencia en el egoísmo», al final, «la pierde». Así acabó Judas, que «era un idólatra, apegado al dinero».

«Esta idolatría lo llevó a aislarse de la comunidad de los demás. (acá tienen un argumento los acuerdistas de la neo-Fraternidad: los que se fueron se aislaron de los demás, son egoístas. Francisco se los deja usar, seguramente). Este es el drama de la consciencia aislada: cuando un cristiano comienza a aislarse, también aísla su consciencia del sentido comunitario, del sentido de la Iglesia, de ese amor que nos da Jesús. En cambio, el cristiano que dona su vida, que la “pierde”, como dice Jesús, la encuentra, la reencuentra, en plenitud. Y los que, como Judas, pretenden guardarla para sí mismos, al final la pierden. Juan dice que “en aquel momento, Satanás entró en el corazón de Judas”. Y, hay que decirlo: Satanás es un mal pagador. Siempre nos tima, ¡siempre!».