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miércoles, 23 de enero de 2013

LOS HIJOS SE CONOCEN EN EL PARECIDO




“A mí me parece que toda orden religiosa debe justificar su existencia “hic et nunc” en cada momento de ella. No basta que haya tenido origen en un hombre esclarecido, o que sus mayores en otro tiempo hayan concluido grandes cosas; falta probar que estos de ahora son “hijos” de aquellos; y los hijos se conocen en el parecido. También los fariseos decían: Somos hijos de Abraham; y Jesucristo se lo negó. Porque en los hijos de un noble nosotros honramos la sangre, que nos hace esperar nobleza, de acuerdo a las leyes de la herencia; pero en los hijos espirituales no hay sangre sino espíritu. Qui non ex sanguínibus, neque ex voluntate carnis, neque ex voluntate viri…nati sunt; y consiguientemente puede darse la filiación simulada y no siempre rige el axioma jurídico: filii sunt quos nuptiae demonstrant. ¡Qué San Emilio, ni qué San Emilio! Este se parecía tanto a San Emilio como un huevo a una castaña”.

R. P. Leonardo Castellani, “Los papeles de Benjamín Benavides”